››Departamento de Medicina Legal y Toxicología › 1° Cátedra de Toxicología - Prof. Dr. Carlos Fabián DAMIN  
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Galería de Profesores

Prof. Dr. Juan Bautista Señorans
Profesor Titular: 1892 - 1920

Para presentar los homenajes unánimes de respeto y afecto de los profesores de esta casa y de los cultores de la ciencia experimental, pudiera haberse elegido nombres más prestigiosos u hombres de actuación más larga y destacada; pero si a pesar de eso se me ha pedido que hablara en este acto, honor que mucho agradezco, es porque se sabía mi profunda admiración y aprecio por la obra trascendental del profesor Señorans, el primer argentino que iniciara y propulsara definitivamente entre nosotros la fisiología experimental.
La vida del hombre que hoy llega a un momento en que, fuerte aún de espíritu y de cuerpo, transmite a sus discípulos la sagrada antorcha luminosa del deber y de

la ciencia, ha sido una constante y perpetua enseñanza.
En 1882, después de estudios sobresalientes, presentó una tesis sobre Vivicauterización del cerebelo, que llamó la atención por el número considerable de experimentos, su crítica certera reveladora de profundos conocimientos y claro juicio, y por su estilo brillante. Sostuvo que dichas lesiones no producían parálisis ni trastornos sensitivos pero que producían un trastorno sensorial en la locomoción. Es evidente que entrevió las ideas de Sherrington, según quien éste órgano es ganglio cabeza del sistema propioceptivo y los fundamentales estudios de Luciani sobre la atonía, astesia y astenia cerebelosas.
Marchó a Europa a perfeccionarse y allí estudió durante tres años con los más grandes experimentadores de la época como Schiff, Brown Séquard, Laborde, Schafer, Halliburton, etc.
Tan señalados maestros completaron su preparación, admirando las dotes del discípulo. Tengo en mi poder las guías de trabajos prácticos realizados por el doctor Señorans y puedo afirmar que hoy constituirían la base de un curso completísimo.
Vuelto a nuestras playas el 25 de mayo de 1886, poco tardó en dar muestras de su competencia. El 13 de septiembre del mismo año dio una conferencia experimental memorable en el local del Círculo Médico Argentino. Según El Nacional "alcanzó las proporciones de un gran suceso. La mesa de la conferencia ofrecía un espectáculo nunca visto en Buenos Aíres, pues ha sido la de anteanoche la primera sesión pública de medicina experimental". Por primera vez se vieron los efectos motores inhibitorios o viscerales, circulatorios, respiratorios, etc. producidos por excitación o corte del vago, del Cyon, del ciático, etc.
Desde entonces hubo un argentino que dictara clases de fisiología experimental.
Se esperaba que el doctor Señorans llegara a titular de la cátedra de Medicina legal y Toxicología, puesto que tenía indudable derecho, pero las oscuras razones de antigüedad o de política que aún se quieren hacer valer, pesaban mucho entonces y él no fue elegido. Sin embargo, en vista de sus méritos relevantes, la facultad, deseosa de aprovechar tan valioso elemento, lo designó profesor de fisiopatología experimental en 1892, traspasándolo a profesor de Toxicología en 1896.
En estos primeros años de su actividad, a más de sus trabajos docentes, hizo algunos estudios importantes, como ser sobre la Acción del míomío sobre el corazón de la rana (Anales Círculo Médico Argentino, año 1890, t. XIII, pág. 293), Demostración experimental de la doble conducción nerviosa (Anales Círculo Médico Argentino, año 1892, t. XV, pág. 5), en que es el primero que curarizó una rana en nuestro país. Este trabajo tuvo el honor de ser presentado a la Société de Biologie de París, a la que hoy estamos afiliados.
Tuvo actuación destacada en el Círculo Médico Argentino, de cuyas comisiones formó parte en distintas ocasiones.
Se le encargó de los discursos oficiales en el Concurso Americano de 1883 y el Concurso Americano de 1887.
Nombrado director de la Asistencia Pública en 1893, le debe esta institución importantes progresos científicos con la eficaz ayuda de su secretario doctor H.G. Piñero.
Tocóle la tarea de modernizar y reorganizar los servicios de primeros auxilios (1986), tuvo que combatir un brote de cólera (1895), se interesó por difundir la sueroterapia antidiftérica (La Semana Médica, año 1894, pág. 95), estudió la tuberculosa (La Semana Médica, año 1895, pág. 297). Merece destacarse una iniciativa suya, que desgraciadamente no pudo realizarse: presentó al intendente la propuesta de reunir un Congreso Médico Nacional. Sabido es que éste no halló terreno propicio hasta 1916.
Se le deben algunos trabajos más, como ser sobre la acción tóxica y letal del calomel (Anales Departamento Nacional de Higiene, 1903, 241); en 1904 inventó un excelente y elegante extractor del jugo gástrico (La Semana Médica, 1904, 513) que alcanzó difusión mundial. Su reputación creciente de clínico especialista en afecciones de estómago le aseguró a su consultorio privado la clientela más extensa.
En la cátedra, pensó que urgía formar a numerosos hombres jóvenes avezados en los métodos experimentales. Por eso desde entonces, como sucediera con el gran Ludwig, su obra se transparenta en los trabajos de sus discípulos. Los problemas que ha tocado son innumerables, mencionaré el estudio de las ponzoñas animales y vegetales y su tratamiento sueroterápico, etc.
Ha sido una gran figura en nuestra escuela, querido y respetado por todos; cuando la última reforma universitaria, la mirada cariñosa de sus alumnos y de los profesores se dirigió a él y fue nombrado consejero.
Pero su espíritu independiente y sereno se avenía mal con la labor hirviente y compleja de los cuerpos colegiados y pronto renunció volviendo a su cátedra.

Señores:
El profesor Señorans ha sido el iniciador de la Fisiología experimental en nuestro país y me complazco en decir que todo lo más serio que se ha hecho después desciende espiritualmente del impulso inicial que él diera.
Como profesor fue un ejemplo, a la vez solemne y familiar, siempre bondadoso, constantemente sugiriendo y alentando.
Como hombre fue el prototipo del caballero a la antigua usanza.
No se forman en nuestros tiempos hombres que amalgamen tan bien la erudición profunda, la sencillez, la distinción de palabra, de modales y de acciones.
Los experimentadores del país lo consideramos nuestro verdadero maestro. Las generaciones presentes y venideras podrán tomar su vida como un ejemplo de rectitud y acrisoladas virtudes.

Discurso en la demostración ofrecida en el Laboratorio de Toxicología de la Facultad de Ciencias Médicas el 17 de noviembre de 1921, por el Prof. Dr. Bernardo A. Houssay. Semana Médica. 20, Nro. 46, 689 690; Revista del Círculo Médico Argentino y Centro de Estudiantes de Medicina. 21, Nro. 244, 1343 1345; Prensa Médica Argentina, 8, Nro. 17, 211, 1921 ; en Bernardo A. Houssay y Alfredo Buzzo, Juan B. Señorans iniciador de la medicina experimental, 77-81, Coni. 1937.
http://www.houssay.org.ar/hh/bio/senorans.htm

 
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