PROMOCIÓN DE LA LACTANCIA MATERNA EN EL PARTO:

El manejo del  parto tiene un impacto directo sobre la recuperación de la madre y el inicio exitoso de la lactancia.

La OMS ha establecido 16 recomendaciones sobre la ¨apropiada tecnología para la atención del parto¨ que favorecen el desarrollo de un parto más fisiológico y una participación más activa de la mujer en la toma de decisiones relacionadas con el mismo (WHO, 1985).

Es importante destacar las siguientes consideraciones en el apoyo de la mujer durante el parto:

1.      Sugerir que no se utilicen drogas analgésicas ni anestésicas durante el trabajo de parto, ya que las mismas afectan al feto y recién nacido  interfiriendo con la lactancia. Por ejemplo: drogas tranquilizantes, barbitúricos, petidina o  derivados de la morfina.

2.      Alentar a la embarazada para que camine durante el trabajo de parto y que ella libremente decida qué posición desea adoptar para tener a su bebé. 

3.      La inducción del trabajo de parto debe realizarse sólo en casos médicos indicados.

4.      Acompañar a la mujer durante el trabajo de parto reduce el temor y la ansiedad. La presencia de una ¨doula¨ favorece la evolución del parto disminuyendo el índice de cesáreas, favorece la condición del recién nacido y el inicio de la lactancia (Klaus y cols., 1992). La doula no tiene que ser médico, ni enfermera, ni obstétrica, porque no está encargada de evaluar a la madre ni al niño, ni de tomar decisiones. La doula (del griego: mujer que entrega cuidados) sólo acompaña a la madre durante todo el trabajo de parto, se sienta a su lado, y le explica qué va a suceder paso a paso, le da estímulo y seguridad.  Todas estas medidas tienen por objeto que la madre se sienta tranquila, relajada y sin temor. Al tener menor ansiedad en el postparto inmediato la lactancia es significativamente más exitosa en el caso de las mujeres acompañadas por la doula.

5.      Es conveniente que el encuentro entre madre e hijo se produzca inmediatamente después del alumbramiento o dentro de la primera media hora después de éste, o lo antes que lo permitan las condiciones de salud de la mamá y el bebé. Hay que permitir el contacto piel a piel del niño con la madre durante por lo menos 40 minutos. El recién nacido presenta en ese momento un estado de alerta tranquilo que le permite mirar a su alrededor y fijar la vista en la  cara de su madre. Si la madre no recibió medicación y se coloca al recién nacido sobre el abdomen materno, éste tiene reflejos que le permiten hasta reptar hasta alguna mama, buscar el pezón, abrir la boca para espontáneamente mamar y recibir el calostro. ( Klaus & Kennnell, 1983; Right & Alade, 1991). La madre también se encuentra muy sensible y atenta respecto a su hijo. Todas estas interacciones fortalecen el vínculo afectivo. Recordemos también que de esta manera la piel y el intestino del bebé se colonizarán con las bacterias de la madre que lo protegerán de posibles infecciones.

6.      Todos los procedimientos neonatológicos habituales (aseo, peso, vitamina K, etc.), si el recién nacido es normal, pueden esperar a que esa mamá y su bebé estén juntos, tranquilos y amamanten. El personal de salud debería apoyar esa primera mamada, acompañando para que esta primera experiencia resulte agradable y satisfactoria.

7.      El amamantamiento inmediato favorece la expulsión de la placenta y previene las hemorragias postparto.

8.      El amamantamiento inmediato:

·        Facilita que el bebé y su mamá se reconozcan mutuamente

·        Favorece que el bebé se prenda al pecho más espontáneamente

·        Permite que el recién nacido ingiera calostro, con una gran cantidad de IgAs que lo protegerá de las infecciones

·        Ayuda a una eliminación de meconio más temprana

·        Previene la hipoglucemia, que es una causa frecuente de suplementación en el hospital

·        Es clave para el establecimiento de una lactancia exitosa

·        Es fundamental para fortalecer el vínculo a través de un apego adecuado

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